José Beut

José Beut

Exposición SURI PEOPLE

EXPOSICIÓN SURI PEOPLE

Los surma, también denominados suri, son una etnia seminómada de África oriental, de cuyos  integrantes se calcula que son unos 45.000. Residen principalmente en las selvas del sudoeste de Etiopía y en un pequeño reducto en la llanura de Sudán del Sur. Su lengua, el idioma suri, es parte de la subfamilia súrmica, y también hablan varios dialectos, como el tirma y el chaide. El arte lo portan consigo, ya sea a través de pequeños ornamentos (cinturones, anillos, brazaletes, etc.), como decoración en su propio cuerpo con pirograbados y dibujos hechos con cicatrices en su propia piel. También las mujeres surma lucen un disco de calabaza o platos de arcilla incrustados en sus labios y en las orejas (estos últimos también los hombres), que cuanto más grande sea les permitirá una dote matrimonial más suculenta, que normalmente se trata de entrega de ganado. Pero lo más significativo y diferenciador de esta etnia son sus pinturas corporales y los adornos florales con los que decoran su cuerpo. Viajé al sur de Etiopía en octubre de 2015 y tuve la ocasión de conocer diversas tribus del valle del río Omo, como los Hamer, Karo, Dassanech y Erbore. No fue hasta mi regreso que tuve conocimiento de la existencia de la etnia Surma, quedando fascinado tanto por el paisaje exhuberante de la remota región de Kibish, donde habitan, como por la decoración corporal que utilizan. Pronto empecé a planificar un nuevo viaje para conocer en profundidad a los integrantes de esta comunidad, a pesar de que la información gráfica que podía obtener a través de internet era realmente escasa. En octubre de 2016 pude llevar a cabo este proyecto que me motivó enormemente desde que comencé a documentarme al respecto. Desde que llegué a la capital de Etiopía, Addis, fueron tres jornadas completas de más de ocho horas, transitando por caminos en mal estado y con escasas infraestructuras , especialmente a partir del segundo día de trayecto. La estancia en la región de Kibish, el territorio de los Surma, tuvo una duración de seis días completos donde, alejado de las comodidades que nos rodean en el mundo occidental, como el agua potable, la electricidad, y un colchón donde descansar por las noches, pude convivir y conocer un poco más las costumbres de estas tribus en distintas aldeas de la región. Durante esos seis días pude planificar con calma las sesiones fotográficas con sus habitantes en las aldeas o en las inmediaciones de las mismas. Las fotografías fueron realizadas al amanecer o atardecer, buscando siempre la luz natural más adecuada y ayudándome de un reflector plegable que enseñé a manejar al guía local que me acompañaba. Todos los adornos florales y pinturas corporales que portaban los improvisados modelos eran colocados por ellos mismos y en ningún caso intervine en su utilización.
Para este trabajo opté por su presentación en blanco y negro para centrarme, sobre todo, en sus profundas miradas pero también en lo llamativo de sus pinturas corporales, que portan en su vida diaria y que incluso cambian varias veces al día.